![[famil.gif]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQeuR453e4-S574jzoES2hjJ08fQrakTNH5fbSX4oicODLomhpQGlJMrJv_L7JQaLGcv92scR359aWJKEaXwlrtAgRSVaFXMcu9iS_nX-iPAtF2ZK7obFomvlgoZT4SAvRmMCiAwdlhM0/s1600/famil.gif)
Algo no parece que esté funcionando correctamente. Hoy en el seno de la familia es donde surgen y se manifiestan los peores instintos del ser humano.
Dejando de lado las separaciones civilizadas (dicen los expertos que haberlas, hailas) la realidad es que la violencia en el ámbito familiar es por desgracia noticia cotidiana de los periódicos y telediarios.
Seguro que cuando me refiero a esta violencia, todos la asociáis, casi de forma automática, a la miserable violencia ejercida por hombres hacia las mujeres. Pero la gama de esta violencia, está ampliando su espectro.
Y todos ellos influyen de forma notable en la salud. En el trabajo cotidiano en las consultas. Y son temas en lo que los profesionales sanitarios necesitan un reciclaje permanente (si es que alguien tiene claro cómo abordar estos temas).
Hoy en el periódico asistimos a dos ejemplos de este nuevo arco iris.
Por un lado la violencia ejercida por los hijos contra los padres, los cuales ante la impotencia , acaban llamando a la policía para denunciar a su propio hijo. Me resulta imposible imaginar lo que han tenido que pasar esos padres para llegar a esa situación. Lo solos e incomprendidos que habrán tenido que sentirse. Las veces que alguien les habrá aconsejado, y criticado, que con mano dura se arregla el tema.
La otra noticia es la de un padre acusado de abusos sexuales a su hija y que tras seis años (seis años) le declaran inocente. Ahora esto se llama eufemísticamente un suceso fruto del Síndrome de Alienación Parental. Vamos, cuando una parte de la pareja le jama el tarro a un niño para ponerle en contra del otro miembro de la ex -pareja basándose en mentiras. Personas que son capaces de joderle la vida al otro hasta las últimas consecuencias sin reparar en detalles. Una nueva fórmula de asesinato ya que pueden dejar al ex, muerto en vida.
Y todo esto fruto del maravilloso germen que nace en el seno de las familias. Por eso hay que dar gracias de tener una familia normal (que no perfecta). Disfrutarla, aprovecharla, y cuando surjan problemas pensar en estas locuras fruto de algo elemental: el egoísmo
Seguro que cuando me refiero a esta violencia, todos la asociáis, casi de forma automática, a la miserable violencia ejercida por hombres hacia las mujeres. Pero la gama de esta violencia, está ampliando su espectro.
Y todos ellos influyen de forma notable en la salud. En el trabajo cotidiano en las consultas. Y son temas en lo que los profesionales sanitarios necesitan un reciclaje permanente (si es que alguien tiene claro cómo abordar estos temas).
Hoy en el periódico asistimos a dos ejemplos de este nuevo arco iris.
Por un lado la violencia ejercida por los hijos contra los padres, los cuales ante la impotencia , acaban llamando a la policía para denunciar a su propio hijo. Me resulta imposible imaginar lo que han tenido que pasar esos padres para llegar a esa situación. Lo solos e incomprendidos que habrán tenido que sentirse. Las veces que alguien les habrá aconsejado, y criticado, que con mano dura se arregla el tema.
La otra noticia es la de un padre acusado de abusos sexuales a su hija y que tras seis años (seis años) le declaran inocente. Ahora esto se llama eufemísticamente un suceso fruto del Síndrome de Alienación Parental. Vamos, cuando una parte de la pareja le jama el tarro a un niño para ponerle en contra del otro miembro de la ex -pareja basándose en mentiras. Personas que son capaces de joderle la vida al otro hasta las últimas consecuencias sin reparar en detalles. Una nueva fórmula de asesinato ya que pueden dejar al ex, muerto en vida.
Y todo esto fruto del maravilloso germen que nace en el seno de las familias. Por eso hay que dar gracias de tener una familia normal (que no perfecta). Disfrutarla, aprovecharla, y cuando surjan problemas pensar en estas locuras fruto de algo elemental: el egoísmo
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