El puente de la Inmaculada pasado estuve en Marruecos. Un país de leyenda, tan cercano y tan distante en el tiempo. He de reconocer que este viaje ha cambiado por completo mi forma de pensar sobre este país. Lo mejor de Marruecos es su gente, y una de las mejores sensaciones que se puede uno llevar es, esa vida que derrocha su población, amabilidad y servicio.
Chauen es color, un lugar maravilloso de contrastes de colores que difícilmente encontraremos en países civilizados. Resulta complicado entender como gente con “tan poco” pueden tener “tanto” y digo tanto porque quizás con la mitad, son más felices que tú y yo juntos.
Una de las cosas que más me han impresionado es la situación que tienen las mujeres allí. Ellas son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse. Ellas son las que siembran, recogen, cargan, venden, lavan, tienden, cocinan… están completamente maltratadas, explotadas. Los hombres mientras tanto, sentados ven pasar la vida bajo los efectos del Kiffi. Se encargan de lo relacionado con el dinero, y como mucho aran la tierra.
Lo más sensacional del viaje fue uno de los trekking por las montañas del Riff, en la que atravesamos tres aldeas y pude llevarme una idea de cómo es un día normal en estas familias. Poblaciones extremas, o mayores o niños, muchos niños. Cuando llegamos a la primera aldea nos invitaron a un té verde, pastitas y pestiños que por supuesto probamos. Un autobús cargado de niños al vernos paró, y esto fue motivo suficiente para que esa mañana no fueran al cole y se quedaran allí con nosotros: “Stilo , Stilo” es lo único que decían para pedirnos algo. El brillo de sus ojos y la sonrisa de los niños y niñas me han marcado. Todos los días me acuerdo de ellos, de cómo estarán, y me dan ganas de abofetear de rabia al responsable de que esto suceda.
En cuanto a la naturaleza, las montañas y vegetación del Parque Nacional de Talassemtal es muy parecida a la que tenemos en la sierra de Cádiz y Málaga, en concreto a Grazalema y Sierra de las Nieves. De hecho hay un proyecto común de reserva internacional de la biosfera.
Atravesamos un enorme pinsapar, quizás más espeso que el de Grazalema y de pinos más grandes, lentiscos, frutales, alcornoques, nogales, cultivos.
Os dejos algunas fotillos para que disfrutéis conmigo.
jo Ana, que chulo....
ResponderEliminaryo quiero ir !