En el que la sociedad nos ha preparado, a los jóvenes, para ser corredores de fórmula 1, pero mientras nos esforzábamos por conseguirlo, la nueva realidad nos quitó la pista y nos sentó, cuando había suerte, al volante de un utilitario.
Los mayores están desprestigiados por no saber ofrecer respuesta a la crisis del mundo que crearon, y esto hace que la mayoría de los jóvenes empecemos a plantearnos un futuro distinto, porque el que recibimos, ni nos convence, ni nos sirve.Y sus visiones, esas tan sensatas que surgen cuando la subsistencia aprieta, ya no son de color de rosa: son del color de la puta realidad.
Tener....¿a qué precio?
¿ Cúantas horas adicionales tendré que trabajar para tener un apartamento un poco mayor del que podría pagar, unos cuantos metros cuadrados más, que no van a aportar nada substancial a mi calidad de vida? ¿Cúanto estréss por clientes pelmazos deberé soportar para poder comprarme un superdeportivo con el que, si excedo los 130km/hm me retirarán el carnet...?
Es por eso que hoy... En un mundo saturado de grasa de consumo, y anoréxico de oportunidades, muchos jóvenes estamos cambiando la orientación de nuestras ambiciones...
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